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Investigación sobre dieta y cáncer

Redacción: Mtro. Hugo Valadez

Jueves 18 de febrero de 2021

En artículos pasados hemos hablado sobre estudios cohortes y metaanálisis, y aunque ya lo he explicado en ocasiones anteriores en este texto detallaré las características de cada uno para que sepas diferenciar a que estudio podrías darle mayor peso en una investigación. Y por otro lado lo que nos dice el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos de América (EE. UU.) respecto a la relación del cáncer con la dieta, verás que mucha es información alarmista. 

Actualmente los investigadores continúan analizando la genética, el medio ambiente, consumo de alcohol, consumo de tabaco, vitaminas, uso de suplementos, hábitos de ejercicio, consumo de alimentos y muchos otros factores antes de poder decir que alguno de ellos es determinante para que se desarrolle alguna enfermedad.

Si bien la vida de un animal de laboratorio puede controlarse, en los humanos no existen un entorno controlado. Cada persona respira aire y bebe agua diferente, come diferentes tipos de alimentos y en diferentes preparaciones, hace ejercicio en mayor o menor medida, consume tabaco en diferentes cantidades. ¿Cómo podría esto relacionarse con el cáncer?

Lo anterior es una tarea para la epidemiología que es la rama de la medicina que se ocupa de la incidencia y prevalencia de alguna enfermedad en grandes poblaciones, identificando la causa que la origina. Los epidemiólogos utilizan diferentes enfoques:

a) Estudio ecológico: con este enfoque, los epidemiólogos observan las tendencias que ocurren en grupos de población y la correspondiente tasa de enfermedad. El desafío de este enfoque es que observa una población como un todo; no identifica particularidades de una persona de forma individual a las que haya podido estar expuesta.

b) Estudio de casos y controles: en este enfoque de casos y controles, se compara con un grupo de personas sin esta enfermedad (control) con un grupo de personas la presencia de la enfermedad (casos). Se entrevista a las personas de ambos grupos para determinar sus hábitos de salud, exposiciones ambientales, antecedentes familiares, dieta y así sucesivamente. Luego, esos datos se comparan para determinar si existe una asociación con la enfermedad. Por ejemplo, ¿las personas con enfermedades cardíacas se ejercitaban mucho menos que los que no lo tienen?, ¿Tenían un índice de masa corporal más alto?, etc. Este enfoque está limitado por la característica de los propios casos y el grado de presión en la información que estos proporcionan. Además, las personas también tienden a exagerar algunas cuestiones como el nivel de ejercicio que realizan, esto se llama “sesgo de recuerdo”.

c) Estudio cohorte: en un estudio de cohorte se hace un seguimiento de un grupo de personas en tiempo real. Por lo general, registran su consumo de alimentos, hábitos de fumar y otros factores del estilo de vida en un diario, evitando el problema del sesgo de recuerdo. Se realizan seguimientos a intervalos regulares para determinar el estado de la enfermedad. Por ejemplo, un estudio de cohorte podría determinar si las mujeres que desarrolló osteoporosis a los 60 años comenzaron a tomar calcio lo suficiente temprano. Este tipo de estudio se considera mucho más preciso que un control de casos, pero son costosos y requieren mucho tiempo. También requieren un gran número de participantes.

d) Metaanálisis: en este tipo de estudio los investigadores analizan un grupo de estudios para llegar a conclusiones. Combinan los resultados generales juntos en un esfuerzo por evaluar el peso de la evidencia en conjunto.

e) Análisis agrupado: se considera que este tipo de estudio tiene el mayor poder estadístico de todos los enfoques epidemiológicos. Datos originales de los estudios de cohortes se agrupan en una sola base de datos. Entre mayores datos de estudios cohortes comparados se consideren, se traducen en grados más altos de exactitud. 

ESTUDIOS CON ANIMALES

Los animales se utilizan a menudo en estudios para determinar el impacto que una exposición tiene sobre ellos con la esperanza de que los científicos puedan extrapolar el impacto que la misma exposición tendría en humanos. Este enfoque tiene beneficios distintos porque factores como la dieta, la cantidad de ejercicio y el perfil genético se puede determinar y controlar cuidadosamente.

Sin embargo, quedan preguntas sobre la precisión con la que los hallazgos en animales se traspolan a los humanos. Por ejemplo, algunos animales tienen órganos que los humanos no tienen.

Además, los animales de laboratorio a menudo están expuestos a dosis muy altas de sustancias que pueden no ser directamente aplicables a los seres humanos.

ENTONCES, ¿QUÉ PUEDE HACER UN CIENTÍFICO?

Los buenos científicos tratan de analizar todo el conjunto de pruebas: epidemiológicas, estudios en animales y ensayos en humanos, si están disponibles. También intentan comprender la biología subyacente.

Es por eso por lo que Sir Austin Bradford Hill, en 1960, propuso los criterios que deberían utilizarse antes de cualquier investigación que trata de identificar el factor que causa una enfermedad, estos incluyen: temporalidad, riesgo relativo, respuestas a las dosis, consistencia y por último que los científicos deben poder justificar los fundamentos biológicos de una asociación epidemiológica (plausible).

LA CARNE Y EL CÁNCER

Docenas y docenas de estudios han examinado los beneficios nutricionales de la carne, así como su papel potencial en causar enfermedades como el cáncer. Los expertos en nutrición creen que, en conjunto, la carne tiene un papel valioso para jugar en una dieta equilibrada. Es un alimento denso en nutrientes que ofrece excelente nutrición por caloría. La carne, ya sea fresca o procesada, es una excelente fuente de proteínas, hierro, minerales y muchas vitaminas. La carne también proporciona una sensación de satisfacción y plenitud y ha demostrado ser útil para el peso programas de pérdida de peso que incluyen cortes magros.

Ciertamente, los medios impactan nuestra percepción del aporte nutricional de muchos alimentos. Es mucho más emocionante o taquillero informar que algo SÍ causa cáncer que informar a la población que realmente NO LO HACE, generando titulares alarmistas. El hecho es, las causas del cáncer, la prevención y el tratamiento sigue siendo complejo y empañado por la incertidumbre.

Lamentablemente, han aparecido muchos titulares engañosos que dan al público la impresión de que nuevos y dramáticos hallazgos relacionan a los alimentos con el cáncer y entre esos alimentos se encontraba la carne.

De hecho, muchos medios no han considerado uno de los estudios más grandes jamás realizados sobre la carne roja y el cáncer de colon en donde una Escuela Pública de Harvard llevó a cabo un estudio en el que participaron más de 725.000 hombres y mujeres, este estudio se presentó en la Conferencia de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer. En conclusión, el estudio, no mostró ninguna relación entre carne y cáncer de colon.

INSTITUTO NACIONAL DEL CÁNCER

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos de América (EE. UU.) ha evaluado el cáncer extensamente y tiene información específica para profesionales de la salud publicada en su sitio web donde se analizan los estudios científicos que relacionan la dieta con el cáncer colorrectal. 

En diciembre de 2008, el NCI creó una nueva herramienta de sitio web llamada “The Herramienta de evaluación del riesgo de cáncer colorrectal” (The Colorectal Cancer Risk Assessment Tool) para que las personas examinen su propio riesgo personal de cáncer colorrectal.

Esta herramienta no incluye la carne o la carne procesada como factor relacionado al riesgo de padecer cáncer, que es un reconocimiento de que el conocimiento científico con respecto al cáncer colorrectal no respalda ninguna recomendación para reducir el consumo de carne roja o carne procesada.

Evidencias científicas han demostrado que el cáncer es una enfermedad compleja y multifactorial y que ningún alimento por sí solo causa o cura el cáncer. Una actividad física regular y el mantenimiento de un peso corporal saludable, junto a una dieta equilibrada, reducirán considerablemente el riesgo de contraer cáncer.

Si te intereso este artículo, en la https://comecarne.org/articulos puedes consultar los siguientes:

  • Los metaanálisis no consideran a los productos cárnicos como causa de cáncer o enfermedades cardiovasculares.
  • La carne como componente de una dieta saludable ¿existen riesgos o beneficios si se evita la carne en la dieta?
  • Una buena nutrición: prevención del cáncer gastrointestinal

Fuente:

Etiquetas:
Compendio Estadístico 2018

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