Consejo Mexicano de la Carne

El desarrollo cerebral y los nutrientes de la carne

Autor – Dr. Gabriel Salgado

Estudios realizados por el Dr. Lieberman, un paleoantropólogo de la universidad de Harvard, lograron descifrar que el descubrimiento de las herramientas para cortar y moler la carne por Homo habilis, y el control del fuego por Homo erectus, entre aproximadamente 1 y 2 millones de años, permitieron a nuestros antepasados incrementar el consumo de carne. Gracias al consumo de carne, el tamaño y la forma del cerebro cambiaron.  El cerebro se hizo más grande en relación con el tamaño de nuestro cuerpo. Por el contrario, la mandíbula y los dientes se hicieron más pequeños ya que no se requiere mucha fuerza para desgarrar y masticar la carne gracias a la invención de las herramientas previamente mencionadas. Estos cambios evolutivos permitieron que llegara nuestra especie actual, el Homo sapiens, el hombre que piensa.  En la actualidad se ha demostrado que es necesario consumir carne para mantener el funcionamiento óptimo del cerebro.

Como podemos revisar en la investigación “Meat Supplementation Improves Growth, Cognitive, and Behavioral Outcomes in Kenyan Children” la Dra. Neumann realizó un experimento a un grupo de niños habitantes de una población rural de África. En esta comunidad el consumo de carne como suplemento a su comida tradicional es nulo. Se dividieron a los niños de diferentes escuelas en 4 grupos. El grupo control consumió únicamente githeri, platillo tradicional keniano sin proteína animal, los otros 3 grupos consumieron githeri complementado con carne, leche o aceite. Los niños que consumieron carne crecieron mejor, presentaron mejor actitud y fueron más activos, esto reflejándose claramente en su rendimiento escolar. Este es un claro ejemplo de por qué se debe introducir la proteína animal en la dieta de los humanos, en especial en los niños ya que en las primeras etapas de vida se desarrollan partes del cuerpo esenciales para la vida adulta.

Figura 1. La evolución del aumento del cerebro y reducción de la mandíbula desde nuestros antepasados al presente.

FUENTE:

Roth g, Dicke U (2005). “Evolution of the brain and Intelligence”. Trends in Cognitive Sciences. 9 (5): 250–7. doi:10.1016/j.tics.2005.03.005. PMID 15866152.

Zink KD , Lieberman D. (2016) Impact of meat and Lower Palaeolithic food processing techniques on chewing in humans Nature letters (531)500-506  doi:10.1038/nature16990

Neumann CG , Murphy S, Gewa C, Grillenberger M, Bwibo NO; Meat Supplementation Improves Growth, Cognitive, and Behavioral Outcomes in Kenyan Children, The Journal of Nutrition, Volume 137, Issue 4, 1 April 2007, Pages 1119–1123, https://doi.org/10.1093/jn/137.4.1119

Baines S,*, Powers J, Brown WJ. (2006) How does the health and well-being of young Australian vegetarian and semi-vegetarian women compare with non-vegetarians? Public Health Nutrition: 10(5), 436–442doi: 10.1017/S1368980007217938


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