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La seguridad de los cárnicos hechos en México

AUTOR – Equipo Editorial del Comecarne

Los consumidores podemos confiar plenamente en los productos cárnicos que elaboran las empresas mexicanas.

 

Ya sea que se distribuyan para el mercado nacional o se exporten, podemos estar seguros de que durante la elaboración de los productos que elegimos para preparar nuestra comida favorita, se tuvieron los controles necesarios para prevenir los riesgos de contaminación que pudieran aparecer.

 

Y al decir durante su elaboración, podemos pensar en todas las etapas por los que atraviesa un producto cárnico, ya sea un bovino, un cerdo o un ave; en especial porque en México podemos asegurar que se cuenta con sistemas que implementan los empresarios del campo y que se mantienen hasta que el producto final llega a manos consumidor. Estos sistemas son mundialmente conocidos como Buenas Prácticas Pecuarias.

 

Todo empezó en el 2005 cuando la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE por sus siglas en inglés), denominada en adelante OIE, y la Federación Internacional de Productores Agrícolas, también conocida como FIPA por sus siglas, firman un acuerdo en el que manifiestan su disposición por informarse mutuamente sobre sus actividades de interés común, entre ellas las recomendaciones que respecto a las buenas prácticas de producción primaria, elaboren en grupos de trabajo internacionales.

 

La OIE y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), publicaron a finales de 2008 una Guía de buenas prácticas para la seguridad sanitaria de los alimentos de origen animal en inglés, francés y español; el texto se elaboró con recomendaciones de orientación general, con la finalidad de ayudar a las autoridades de los países y a los empresarios del sector primario (ganaderos, criadores, engordadores, productores de cárnicos, entre otros) para que puedan adoptar prácticas que les generen beneficios productivos y económicos, al tiempo que aseguran desde el inicio de la cadena, que los productos cárnicos serán inocuos y sanos al momento de consumirse, fortaleciéndose en años recientes con recomendaciones de la Comisión del Codex Alimentarius y la Organización Mundial de la Salud.

 

En México la Ley Federal de Sanidad Animal de 2012, le otorga la tarea de desarrollar, implementar y vigilar los Programas de Buenas Prácticas Pecuarias al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), mediante un esquema de certificación anual, gracias a ello, los productores nacionales han tomado conciencia y se han beneficiado de esta certificación que incorpora entre otras garantías, las relacionadas con la sanidad y bienestar de los animales, así como aspectos laborales, sociales, económicos y ambientales en la producción ganadera, mismos que contribuyen a que los productos cárnicos mexicanos sean seguros para su consumo y durante la actividad productiva.

 

A manera de resumen y en un lenguaje más coloquial, lo que nos debe dar tranquilidad al comer alimentos con proteína cárnica producidos en México es que, desde la crianza, los animales de los que provienen gozaron de bienestar, salud y cuidado en la administración de medicamentos, así como cuidado para no causarles sufrimiento al convertirse en un alimento. Además, los actores de la industria cárnica procuraron el cuidado del medio ambiente, impulsaron la economía de regiones rurales, generaron empleos formales con seguridad social y utilizaron insumos para garantizar que todo producto favorezca la nutrición humana. Es así como en México podemos llevar a nuestras mesas productos cárnicos ricos, saludables y seguros.

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